14 agosto 2008

PARADOJAS

La última vez que la derecha llegó al poder en Chile, fue con Pinochet al frente, los militares en las calles y llamando a la reconstrucción nacional. Hoy, casi 40 años más tarde, la derecha vuelve a La Moneda, con Piñera a la cabeza, con los militares en las calles y con un nuevo llamado a la reconstrucción nacional.

La campaña Chile Ayuda a Chile, ayudará a levantarse a muchas y muchos compatriotas, y también, me parece, se ha usado para lavar la imagen de los grandes empresarios que lucran enormemente en el país. Existe entre los más poderosos una suerte de sentimiento culposo respecto a las miserias que desnudó esta catástrofe, no sólo las miserias humanas, cuyo trasfondo se esconde en la baja formación moral y ética que reciben las mayorías; sino, las miserias representadas en las hondas brechas de todo tipo, entre los que tienen mas y los que tienen menos; las diferencias en el acceso a los servicios básicos, sociales y jurídicos de calidad, la inequidad en la distribución de la riqueza económica, la fragilidad frente a los abusos de la banca y los mega monopolios.

Ante este evento natural, nuestra Concertación mostró incompetencia para resolver la emergencia: no entregó oportuna seguridad a las personas y sus bienes, no poseía un sistema de comunicación autónomo y fluido, sorprendentemente no existía un protocolo efectivo para aviso de maremotos, no tuvo capacidad para presionar a las empresas de servicios básicos (agua, luz, telefonía) a fin de apresurar la normalización de los servicios en todo el país. Pero también, el Estado en su conjunto ha demostrado incompetencia en la persecución de los saqueadores de cuello y corbata; los dueños de las constructoras, los dueños de las comunicaciones, de la energía, de las mineras, del agua, del mar. El Estado nos abandonó frente a los saqueadores, los saqueadores pequeños y los grandes saqueadores.

Los chilenos y sus autoridades no sólo debemos levantar lo destruido. Es necesario hacer un profundo análisis del modelo y su impacto en la sociedad en su conjunto. Debemos construir un Chile para los próximos doscientos años, un Chile de calidad superior, con altos estándares en viviendas, urbanismo e infraestructura en general, con educación y salud de país desarrollado y con leyes que protejan a las mayorías. Un Chile respetuoso de su patrimonio, su cultura y de sus habitantes; ambientalmente sustentable y efectivamente descentralizado.

No podemos pensar en acciones de emergencia y transitorias que terminan, a la larga, siendo deprimentes “soluciones” definitivas. Tocopilla es el peor ejemplo de una reconstrucción pos terremoto. Hasta el año pasado seguía existiendo una ciudadela de mediaguas y de containers, el edificio municipal seguía cerrado por los daños estructurales y la cara de la ciudad estaba sucia y triste.

Chile ha ingresado a la OCDE, el club de los países ricos y poderosos, en un momento en que hemos retrocedido casi 40 años, Las Paradojas de la historia.

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