Las personas envejecidas adquieren cada día mayor relevancia en la sociedad nacional. El peso demográfico de los ciudadanos mayores de 60 años en Chile, versus, la progresiva disminución en los nacimientos; posiciona a los Adultos Mayores en niveles de preponderancia significativos y potencialmente muy relevantes. Lo anterior determina que por primera vez en la historia del país, este grupo de personas alcance una proporción tan alta (casi dos millones de personas), el 11,5% respecto del total de la población chilena.
Por tanto, nos enfrentamos a un escenario nuevo, nunca antes visto y que representa insospechadas consecuencias e impactos en la vida de los chilenos y para el funcionamiento de las instituciones públicas y privadas. Lo anterior se expresa en situaciones concretas de nuestra vida diaria, dado que este grupo de edad, por ejemplo, posee un comportamiento político electoral bastante estable, que los ha ido transformando en un importante cliente de los partidos políticos. Poseen una gran cultura cívica y valoración de las instituciones del Estado, a raíz de su experiencia de vida vinculada desde la década del 30 hasta los años 70 con el Estado Benefactor.
Por otra parte, los Adultos Mayores se han transformado en un nicho importante en el mercado del consumo; alimentos, vestuario, entretenimiento, recreación, salud y últimamente educación, buscan en forma creciente en los Adultos Mayores a compradores con mayor identidad, más tiempo libre disponible, menos preocupaciones y más concientes de sus posibilidades. Respecto a los ingresos por jubilación, si bien en general, en Chile, no son muy altos, estos se encuentran liberados de la carga que implica el pago de dividendos, la mantención y educación de los hijos y la adquisición de bienes durables. Sumado a esto, cerca de un tercio de los Adultos Mayores jubilados reciben algún tipo de aporte económico o material de sus familiares, o bien desarrollan alguna actividad remunerada, a tiempo completo o parcial, de tipo formal o informal.
El aumento de las personas envejecidas se ha expresado desde hace muchos años en las sociedades desarrolladas, lo que les ha permitido prepararse adecuadamente para enfrentarlo. En Chile, este fenómeno, además de ser un situación reciente, se ha desarrollado con una velocidad tal, que ha superado la reacción de la estructura social. Es así como, dos de las más grandes reformas sociales que se despliegan actualmente en Chile, Previsión Social y Salud Pública, centran parte importante de su foco de discusión en los Adultos Mayores hoy y su situación en el futuro.
Sin embargo, en los países desarrollados existen miradas diversas frente a este fenómeno. Mientras en España y Alemania los viejos son el centro de atención de varias políticas públicas y programas sociales, en Estados Unidos existe una creciente preocupación por la gran carga que ellos representan para las futuras generaciones. Los viejos en Estados Unidos son considerados una casta privilegiada, rica y con un alto poder de influencia en las decisiones, gracias a su mayor participación política y a su capacidad de organización; lo que ha imposibilitado reformas a la actual normativa previsional y a las leyes sociales que los protegen, en desmedro de las personas más jóvenes. Estos últimos deberán pagar más impuestos para sostener las pensiones y beneficios de los mayores. Esta es una clara expresión del Poder Gris, en donde las personas Adultas Mayores aprovechan sus ventajas comparativas, como: mayor interés por los temas políticos, mayor tiempo disponible, construcción de identidad de grupo que facilita la organización, así como experiencia e información acumulada durante toda la vida.
Las actuales generaciones de adultos en Chile (35 a 55 años), serán en el futuro, Adultos Mayores con más años de educación, con mayores expectativas de vida, más informados y más organizados. La sociedad nacional en su conjunto debe prepararse para el cambio que viene.
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